miércoles, 4 de diciembre de 2013

La Ley de inSeguridad Ciudadana, o cómo querer controlar la desobediencia


Acabada la primera evaluación vuelvo al blog donde ya habían salido telarañas, y vuelvo después de que el gobierno de los herederos naturales de Franco haya aprobado el anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana, LSC, así que regreso cabreado.  Por si queréis echar un vistazo estos son sus puntos principales y fíjate que pongo los de un periódico poco sospechoso de ser progre.

Vale, una vez leídos podemos opinar que dado el cariz que pueden tomar los acontecimientos, es del todo lógico que un gobierno, sea del palo que sea, se defienda de alguna forma. Que la LSC pisotee derechos fundamentales, que dé carta blanca a arbitrariedades de policías que nunca han demostrado tener mucho cerebro, que criminalice a los disidentes, pues es claramente una ley más propia de los tiempos de su adorado caudillo que de los actuales. Hoy mismo Europa ya les ha leído la cartilla pero conociendo al meapilas opusiano del ministro de interior y a Rajoy, el Presidente Pasmado (mira! PP), van a seguir con ella adelante y van a convertir la desobediencia civil en una práctica de riesgo aunque ya lo era, y bastante además. Por si fuera poco, la portavoz de su partido, otra iluminada con mantilla, dice que desde Europa no pueden interferir en la justicia española, vamos, que Europa está bien para eso de dar pasta pero que ni se le ocurra decir que alguna de nuestras queridas leyes vulneran los Derechos Humanos, ¡no hija, no!

¿Y qué vamos a hacer los desobedientes? Pues reinventarnos, ya lo hicimos con la insumisión y aprovechamos su propia fuerza represiva para generar un colchón para nosotros y un duro suelo para su caída. En aquella época los socialistas reescribieron muchas leyes para acabar con la disidencia y sólo consiguieron generar un movimiento social que les dio con la puerta en las narices. Ahora haremos algo parecido y ya estamos estudiando estrategias que dejen en ridículo delante de la sociedad y de Europa a estos inquisidores admiradores de Torquemada, que seguro que tenía carnet del PP como lo tuvo del PSOE, claro. En algunos meses novedades, nuevas formas de desobediencia. Nos vemos en los juzgados.

La foto está tomada de @redskin19633, un tuitero muy cañero.

lunes, 26 de agosto de 2013

Hoy hace 30 años en Bilbao llovía. Pero llovía mucho...

26 de agosto de 1983. Ese año había sido especial porque el Athletic de Bilbao había ganado la liga después de 27 años de sequía. Quédense con la palabra, sequía, porque ese año antes de la Aste Nagusia se oyó mucho. La semana de fiestas estaba resultando pasada por agua tal y como suele ser habitual en nuestro clima, pero desde el martes de fiestas, el 23, la cosa se estaba poniendo fea. No paraba de llover lo que resultaba desesperante en pleno jolgorio, y aunque la gente de Bilbao está muy acostumbrada al líquido elemento, aquello clamaba al cielo y nunca mejor dicho. El miércoles siguió lloviendo pero la alarma no saltó hasta el jueves cuando ya los ríos y las laderas no daban más de sí. Bilbao es una villa atada a su ría y de entonces a aquí la hemos visto salirse algunas veces de su cauce, casi siempre en los mismos sitios pero con consecuencias menos funestas. La txozna de Txomin Barullo, la konpartsa que dio origen a la Aste Nagusia, estaba justo la primera si tenemos en cuenta el cauce de bajada de la ría, que a estas alturas ya ha unido las aguas del Nerbioi y del Ibaizabal (lo hace en Bidebieta, Basauri). La foto de arriba es de cómo quedó su decoración después de aquel viernes infausto, con ese Groucho gigante que aguantó como pudo y con su puro las embestidas del agua, porque el interior de la txozna que no se pudo evacuar la tarde anterior, acabó en las playas a 14 kilómetros de allí. Pero vayamos con mi vivencia personal en los siguientes párrafos.

La tarde del 26 se mascaba la tragedia. No había ni móviles ni demasiadas cadenas de televisión, y como suele ocurrir en las tragedias humanas, la radio, esa que se puede llevar encima con un par de pilas, iba dando voces de alarma e instando a la gente a evacuar el Casco Viejo. Oíamos que en Laudio la cosa estaba fatal, que el Nerbioi bajaba enfurecido y que la iba a armar en el verdadero cuello de botella que es Bilbao, un cauce que es 100% obra humana, que ha pretendido dominar a esos ríos cortos y bravos que son los nuestros y que recogen miles de litros de nuestras escarpadas laderas. Yo andaba estudiando Bioestadística que me había quedado pendiente de 2º de Biológicas, pero con la radio a todo trapo estaba más pendiente de lo que decía y de los tremendos chaparrones que caían una y otra vez, que de las campanas de Gauss a las que tenía un paquete que para qué os voy a contar. A la tarde-noche ya no pude más y con dos amigos avisamos en nuestras respectivas casas que íbamos a ver en qué podíamos ayudar, que nos íbamos a apuntar en Protección Civil y que no nos esperasen despiertos. En el camino al Casco Viejo vimos como el Helgera, el río subterráneo que baja de Rekalde, había reventado la confluencia de las calles Unamuno y Autonomía, y en esta última calle y casi llegando a Zabalburu, había abierto un gigantesco cráter por donde las aguas bramaban. La tristeza era lo que se respiraba en el ambiente más que la desesperación o el histerismo. Más tarde que temprano llegamos a la calle Navarra, la que da acceso al Casco Viejo desde la plaza Circular, y acceso, lo que se dice acceso no había, más bien sólo se veía una ría enfurecida que pasaba casi por encima del puente del Arenal. Decidimos bajar hacia Protección Civil que estaba al lado del antiguo cuartel de bomberos, en Barroeta Aldamar, pero allí nos dijeron que hasta el día siguiente no se iba a organizar nada así que nos fuimos hacia el puente del Ayuntamiento. Glub!

El panorama era desolador. La ría arrastraba de todo y los elementos flotantes como cisternas de propano silbantes, bombonas de butano, balones, maderas y hasta alguna vaca muerta, rebotaban contra el puente con un sonido que no olvidaré jamás, se volvían a sumergir y aparecían por el otro lado donde estaba un barco siempre anclado ante el Ayuntamiento, el Consulado de Bilbao. Éramos jóvenes y con ese punto de sadismo que caracteriza a esa etapa de la vida, así que comentamos entre nosotros que menudas amarras tendría que tener el barco ese para aguantar semejante fuerza de las aguas. En este diálogo estúpido estábamos cuando, con otro sonido que no se me va del cerebro, algo se rompió, sonó a cable destensado, a cuerda de guitarra gigantesca y zas!, el Consulado de Bilbao, un barco de considerables proporciones, fue llevado por las aguas ría abajo y un coro se oyó entre la gente, algo como un ¡AYYY! entonado por mil gargantas. El estupor en nuestras caras se convirtió en carrera por donde pudimos, calle arriba, calle abajo, en el inconsciente e irresponsable intento de ver cómo semejante pedazo de metal se cargaba el puente de Deusto, situado un par de kilómetros más abajo. En ese momento teníamos la idea de estar viviendo algo histórico y no pensábamos en las consecuencias humanas o materiales sino en lo "destroyer" que puede ser la Naturaleza y que había que verlo todo. Antes de llegar al puente de La Salve el barco se hundió, sólo unos 700 metros más allá de su amarre, pero nosotros no nos enteramos hasta después porque para entonces ya estábamos pasado el puente de la Salve, donde ahora está el Guggenheim. O el barco ya había pasado o se había hundido pero lo único que vimos flotar las siguientes horas es todo lo que el agua había arrasado cauce arriba, miles de zapatos de las tiendas del Casco Viejo, cajas, bidones sospechosos, botes, toldos de las txoznas, coches y animales muertos. Mamá Natura había ejercido una vez más de madrastra malhumorada.

Mientras nuestra ciudad se iba apagando pero apagando de verdad porque las luces fallaban allá y acullá, ya era de noches prietas y volvimos a casa de uno de mis amigos donde la radio, Radio Bilbao de la Cadena SER en concreto, iba desgranando las informaciones, recogiendo llamadas de auxilio, algunas muy alarmantes y ya muy de madrugada volví a casa a seguir escuchando lo único que funcionaba, hasta que con una frase lapidaría "Bermeo ha desaparecido" la emisión también falló. Los días posteriores a aquel 26 de agosto fueron de una solidaridad que nos enseñó mucho. A la mañana del 27 mi aita, ferroviario de toda la vida, ya había movido sus contactos y llegó a casa con agua, leche y pan pero no sólo para nosotros sino para la escalera en general, y había atado esos contactos para tener suministro de lo esencial los días posteriores. El domingo yo empecé a trabajar en el patio de Jesuitas de Indautxu (con el paquete que les tengo, fíjate tú!), cargando camiones y helicópteros que salían con suministros que nos llegaban por las mismas vías. Litros y litros de leche y agua se amontonaban en el frontón y desde allí cargábamos camiones militares o helicópteros en cadenas humanas que en aquellos años años de plomo eran del todo surrealistas: un guardia civil me daba uno de esos paquetes de 12 cartones de leche que yo pasaba a un ertzaina, que pasaba a un UAR, luego a un militar, luego a un borroka con palestino, luego a un policía nacional, a un municipal, a una enfermera, a una jugadora de basket y así hasta el helicóptero. Durante una larga semana, donde por cierto hizo un tiempo excelente, estuvimos carga que te carga e incluso llevé comida y bebida junto con los militares (yo ya era antimilitarista), a varios rincones de Bizkaia como Etxebarri, Arrigorriaga y lo más sorprendente me ocurrió en Abusu, La Peña. Merece otro párrafo.

En esa semana donde escaseaban los productos básicos, el transporte a ciertas zonas se hacía mediante camiones civiles o militares, se concentraba todo en alguna zona central y desde allí se distribuía según las necesidades. Estando en Jesuitas cargamos un camión con agua, leche y galletas y me encargaron que fuéramos a La Peña, al campo de fútbol, a dejar la mercancía. En el camión tres personas, el conductor, militar con algún galón, en el centro un antimilitarista bajito y renegrido y al otro lado un recluta que llevaba las dos ametralladoras, la suya y la de su mando. El diálogo hasta el barrio fue de lo más insulso y justo cuando llegamos donde hay una farmacia muy grande en la calle Zamakola, el camión se mete en un gigantesco pozo de barro, el tubo de escape empieza a petardear y el trasto se para. Antes de ponerlo de nuevo en marcha, de varios portales de la zona y casi al más puro estilo Walking Dead, empiezan a salir personas de todas las edades dirigiéndose lentamente al camión. En esto que el recluta coge su ametralladora, le quita el seguro y se la pone en las rodillas. No me pude aguantar: "Pero, ¿de verdad le vas a disparar a la gente que viene a por agua y galletas? Pero si se las van a dar unos 500 metros más adelante, pues repartimos nosotros y punto". Mirada al de los galones que ya había intentado al menos una vez poner el trasto en marcha, aprobación y allí mismo hicimos el reparto ordenado que en una cadena inmensa de personas embarradas hasta las cejas llegó a su sitio. Ya sin la carga y a la tercera, arrancamos y volvimos. El viaje de vuelta fue de un silencio sepulcral y la despedida gélida. En fin, militares...

Aquellas inundaciones nos enseñaron muchas cosas y después de 30 años otras muchas siguen sin entrarnos en la mollera. La inundaciones son periódicas en nuestra geografía porque estamos en un sitio que es muy propicio a ellas: montañas muy cercanas, ríos cortos y bravos y una distribución de nuestros valles que hace que todo lo que cae en sus cabeceras, que es donde llueve a conciencia, llegue muy rápido hasta la costa. La urbanización salvaje de los cauces que hemos hecho no ayuda nada y salvo las ampliaciones que se han hecho precisamente en La Peña, poco o nada ha cambiado en este tiempo. Dentro de nada abriremos el Canal de Deusto y por allí podrán salir muchas toneladas de agua más pero también entrar, y si coinciden una gran avenida de agua con una marea potente, como se dice en euskera, akabo! 

Me voy a poner en plan pedagógico. Para entender la fuerza de nuestros ríos un ejemplo con  fotos. Donde hoy está el puente de Rontegi tanto la parte de Barakaldo como la de Erandio estaban unidas hace unos 15.000 años. El agua, que venía desde el Nerbioi ya junto con el Ibaizabal y que en ese punto se unía al  Cadagua con el Asua haciendo de zapa por detrás, en algún momento hizo mucha fuerza y "derritió" ese puente natural. No podemos olvidar la tremenda cantidad de agua que entra en cada marea, mucha más que la que en estiaje dejan los ríos, y eso pasa cada 6 horas, así que la labor de zapador también viene del mar.
  
 Antes del derrumbe, el agua de esos 3 ríos se iba por la zona de Ansio, donde está el Ikea, y salía por el Galindo, al otro lado de Rontegi.

Hace 15.000 años no había ni un sólo metro de cauce artificial y sucesivas inundaciones se cargaron la montaña que unía las dos Lutxanas; hoy, sin un sólo metro natural sólo el ingenio humano puede oponerse a Mamá Natura... y creo que tenemos las de perder. Hace 30 años se perdieron vidas y bienes materiales, nos recuperamos y hoy tenemos una bonita ciudad en un precioso entorno natural (?), pero 30 años en Geología, como le suelo decir a mi alumnado, es menos que un parpadeo. Probablemente en nuestras vidas no se vuelva a repetir un desastre de esa magnitud con 600 litros cayendo del cielo que no hay metro cuadrado que los soporte, pero ahí sigue nuestra Bizkaia, encajonada entre el mar y la montaña, expuesta y verde. Fueron tiempos difíciles, tiempos raros, donde la solidaridad se hizo presente entre nosotros y desde el estado. Por cierto, no aprobé Bioestadística en esa convocatoria, snif!

jueves, 8 de agosto de 2013

Las TIC y el profesorado, el idilio que no fue.


Hablar de Tecnologías de Información y profesorado siempre resulta espinoso y en este escrito explicaré mi visión personal del asunto. Si todo hubiese funcionado como nuestros deseos podríamos estar hablando de un idilio que uniese a los contrayentes del título, pero esa historia de amor suele derivar en odio con demasiada facilidad, tal vez porque muchos no saben surfear esta Tercera Ola, la tecnológica, tal vez porque nuestra escuela se inventó para llenar minas y fábricas de gente sumisa a la Segunda Ola, la industrial. La Primera Ola, la agraria, no implicaba la presencia de escuelas porque los conocimientos necesarios pasaban de progenitores a vástagos y no se requerían especiales destrezas para manejar herramientas sencillas. En la última década el avance y el progreso han hecho que nos replanteemos el modelo de escuela, porque fuera de ella la ola tecnológica ha sido todo un tsunami que ha cambiado la forma de entender el conocimiento, la ciencia, la economía y hasta las relaciones humanas.


Llevamos algunos años conviviendo con las TIC, empezamos a finales de los 80 con aquellos vetustos ordenadores que se usaban para gestión y poco más. Los procesadores de texto eran de llorar (Writing Assistant, WordStar y lo más “in”, el WordPerfect), Internet llegaría años después y lo multimedia era inexistente. Muchas personas de las que damos clase actualmente tuvimos entonces nuestro primer encuentro con la “máquinas” y pocos podían pensar que podrían entrar en las clases para nuestra docencia. He de recordar que los actuales docentes somos hijos e hijas de otro sistema educativo que es el que nos formó, y como ya expliqué en otro post, ahora se ha convertido en el enemigo a batir. Somos pues unas cuantas generaciones de adultos docentes que han estudiado a golpe de libro, boli y papel. Ahora es tiempo de recordar la primera ley de Newton, la de la inercia, y hasta aquí puedo leer.


En los primeros años del siglo XXI los ordenadores se colaron en la preparación de nuestras clases, en los deberes, en la forma en que nuestro alumnado adquiría información, pero las TIC estaban en la órbita personal o en las clases de informática como mucho. En un momento dado, a nuestras autoridades educativas debidamente aleccionadas por pedagogos a la última y geeks de todo pelo bastante frikis (yo soy de esa tribu), hicieron una apuesta tirando a cara para meter ordenadores y pizarras electrónicas que en realidad eran el caballo de Troya para cambiar la forma de dar clase, ¡glub! Y ahora viene cuando la matan.


Ya tenemos cacharros más o menos avanzados en clase, poseemos un arsenal de programas para enseñar casi cualquier cosa, disponemos de sistemas parecidos a las redes sociales donde poder depositar (¿verter?) materiales, contenidos, ejercicios y deberes que luego podremos evaluar (al más puro estilo 1.0), en algunas aulas hasta cada alumno o alumna tiene un netbook cargado de joyas informáticas de las que usará un 10% a lo sumo y la pregunta es, y la voy a gritar:


CON TANTA PARAFERNALIA DE TECNOLOGÍA EN NUESTRA MANO, ¿HEMOS CAMBIADO ALGO NUESTRA FORMA DE ENSEÑAR?


Vale, es una pregunta retórica porque la respuesta es que salvo un pequenísimo porcentaje del profesorado, bastante heterogéneo además, esto es, frikis del chip, educadores que se lo creen y demás “probadores de nuevas sensaciones”, pues eso, que en cada escuela, en cada insti, descontando a los mencionados arriba en cursiva, la inmensa mayoría no surfea esta ola. Por desgracia.


Desde los ojos de un geek como yo, un enamorado de la tecnología en todas sus formas y que procura enrollarse con el alumnado para que se enamoren de su asignatura, desde esta miopía que me caracteriza, veo que la gente en edad provecta que da clase no se engancha a las TIC y si lo hace le dura poco. Algunos docentes(?) usan el Moodle o el Edmodo de aquella forma que nos recordaba “El libro rojo del cole”, como almacén de todos "sus" contenidos, con preguntas a la sazón, con plazos de entrega estrictos y control total de las actividades delante del teclado... de su casa. Luego también están los que se enganchan demasiado y olvidan que hay que seguir usando lápiz y papel (y goma para borrar errores), que la memoria es una muleta excelente para la mente y que además, y como guinda de plomo en este pastel, piensan que lo mejor está por venir, más pantallas, más interacción digital, más cacharritos a la última.


Vale, ya he dibujado un negro panorama, como esas pantallas del antiguo MS-DOS, y ahora es tiempo de llenarla de ideas brillantes. Algunas se apuntan en este post que es de donde he sacado el dibujo de arriba, pero un decálogo me suena a muy cristianito y demasiado de siglos pasados. Estamos en el Tercer Milenio de nuestra era (por mucho que se empeñe Friker Jiménez), y como bien dice en Twitter el ínclito @yoriento, Alfonso Alcántara, "las TIC llegaron antes de tener una cultura de producción y elaboración" a lo que @ojulearning apostilla "que además avanzan más rápido" de lo que somos capaces de asimilar. Nuestra generación y toda la que se ha criado en esa escuela de la Segunda Ola, la industrial, somos de la cultura de la transmisión, oír, copiar, escupir en un examen, esperar que algo se haya quedado, volver a oír, leer, ver, escuchar y repetir el proceso, y nuestra forma de aprender y de enseñar sigue siendo la misma. ¿Y era del todo mala?

Los y las docentes vamos alegremente a esos saraos donde nos enseñan a manejar lo último de lo último, aquello que otra persona domina y aplica en sus clases con mejores o peores resultados, y luego vemos si "eso" es aplicable a mis fieras. El cursillo que te dieron de aquel maravilloso programa que hacía mapas mentales se quedó obsoleto al mes siguiente. El programa contenedor ese con diseño espartano te parece feo de narices y una forma de meter materia a paletadas. La apuesta por tablets en la esperanza de que a más rapidez de encendido, y como por arte de magia, más capacidad pedagógica que me va a crecer de la nada, es una filfa. Y así ad infinitum


Teniendo en cuenta quién da clase hoy en nuestras escuelas e institutos, y ante todo y sobre todo, teniendo en cuenta cómo da clase, hemos de ajustar las TIC para que hibriden con ese sistema de "transmisión" que han sufrido y que es casi lo único que saben hacer. ¿Cómo? Pues dando todo tipo de facilidades, no obligando a nada pero creando alternativas atractivas sin pretender que todo el mundo haga lo mismo porque la herramienta ha de ser la misma para todo el sistema educativo (Moodlers, zas, en toda la boca!), y ajustando las múltiples posibilidades que dan los cacharritos y sus programillas a las necesidades de alumnado y profesorado. Tengo ideas pero este post ya es muy largo.

Si preguntáis contesto, si os metéis conmigo también. Es vuestro turno.

domingo, 19 de mayo de 2013

La teoría de los videojuegos aplicada a la enseñanza. Un primer paso.

Empecé en el mundo de los ordenadores en los años 80 y mis primeros intereses se concentraban en los juegos y en aprender a programar en un primitivo BASIC. En este blog seguro que encontráis algún apunte sobre aquellos días pero hoy quiero ir un poco más lejos. No hace mucho hablaba de un juego conversacional, el DICTATOR, que siendo muy primitivo enseñaba a tomar decisiones y a apechugar con sus consecuencias, esto es, casi siempre acababas muerto o encarcelado, pero esa no era la única filosofía de los juegos. En otros, las aventuras gráficas tipo Monkey Island o Day of the Tentacle,

había que ir resolviendo puzzles, morirse era una forma de volver al mismo sitio para volver a intentarlo y en un mundo sin Internet estábamos a la espera de la revista que nos aclarase la estrategia a utilizar. Aún había otros juegos, casi siempre muy arcade(Doom, Duke Nukem, Dragon's Lair..),


donde tenías 3 vidas, podías conseguir alguna extra si eras muy hábil, y el nivel de frustración a superar era muy alto porque casi siempre había una pantalla especialmente difícil de pasar. Todavía otro concepto de juego aguantaba, el simulador tipo Simcity, Simearth, Transport Tycoon o parecidos,

con mil detalles a tener en cuenta para no arruinar tu empresa ya fuera ésta una ciudad o una compañía ferroviaria, o la virguería de la virguería que eran los Civilización y que me han quemado los ojos hasta extremos increíbles, con mil decisiones que tomar en un juego a turnos.

Mención aparte merecen los juegos tipo puzzle como los Lemmings donde ponías a trabajar a unos cuantos para librar a la manada de lemmings que se querían suicidar, y donde podías repetir pantalla hasta dar con la solución.

Así transcurrieron los 80, los 90 y ya en este milenio surgieron juegos donde esa frustración de morirse se iba atenuando porque tenías nuevas oportunidades de volver a retomar el juego que quedaba grabado justo antes del deceso. Toda la saga Lego, muy jugada por la chavalería a partir de los 7 años, te permite iniciar una y otra vez esa pantalla que no te pasas con sólo la pérdida de la puntuación acumulada.

Los Lego son muñequitos que reviven una y otra vez pero la afamada serie Call of Duty nos propone resucitar a nuestro personaje cada vez que nos mata una bala o una granada, y así, con esa solución de continuidad, de nuevo tener la oportunidad de resolver la matanza una vez vuelto de la muerte. Además y dada la implantación de la banda ancha, surgen los juegos en red, cooperativos o competitivos, deportivos o no, que te enfrentan a inteligencias humanas y no a bots diseñados para ponértelo difícil.

 Hasta aquí una somera descripción de la teoría de videojuegos en los que me he dejado las pestañas en estos 30 últimos años, pero quiero darle otro enfoque, el educativo. Ahora nos hablan de Gamificación (mejor Ludificación dice Fundeu) para todo, para el mundo laboral, para comprar y vender, para consumir contenidos en la web, y dado que somos simios curiosos no parece descabellado utilizar esa actividad que tanto nos apasiona para fines de aprendizaje en las más variadas facetas de lo social.

En la escuela y los instis se suele oír por parte de progenitores y profesorado que los peques y no tan peques, pasan mucho tiempo delante de las pantallas jugando pero eso es muy viejo, lo mismo me decían a mí en mi casa en los lejanos 80 así que no es un síntoma de nada sino que refleja una realidad. Los videojuegos tienen una serie de componentes que hoy entran dentro de la Ludificación, a saber:
  • Recolección de objetos
  • Puntos
  • Comparativas y clasificaciones
  • Niveles
  • Feedback
Estos cinco puntos explican por sí solos el enganche que producen ante las pantallas estas pequeñas obras de arte y que podrían ser asimilados tambien al aprendizaje de una forma diferente a como lo hacemos hasta ahora. Vayamos por partes.

Pongamos por caso el archijugado Call of Duty que por cierto ha hecho millonario a un joven de 20 años, Willyrex, un juego de acción en primera persona que ha vendido 55 millones de copias y recaudado 3.000 millones de $, donde pasas de una ensalada de tiros a una macedonia de explosiones en un abrir y cerrar de ojos. ¿Qué engancha a nuestros jóvenes y no tan jóvenes a este juego y cómo lo aplico a mis clases? Hay una misión que cumplir habitualmente bastante sanguinaria, se recolectan objetos y puntos que luego puedes usar para mejorar tus armas o protecciones, hay comparativas y clasificaciones (esto en el juego online genera una poco sana competición), tienes diferentes niveles de dificultad y el feedback que origina el juego tanto entre usuarios como el propio discurso del programa (te anima, te da pistas, te instruye con buenas palabras) es muy bueno. Vale, y esto ¿cómo me va a ayudar a dar clase?

¿Puedo dar pistas en clase sobre el tema que tratamos y dejar al alumnado que vaya buscando información debidamente guiado por una especie de libro de ruta? Puedo pero supondría un curro importante. Estoy seguro de que funcionaría pero de momento les doy pistas online y la cosecha no es muy buena.

¿Puedo dar puntos, establecer rankings y comparaciones? Uyy, eso ya es más complicado. Puedo reforzar actitudes y aptitudes a nivel personal pero a nivel colectivo, glub! Este apartado merece otro post.

¿Hay niveles de aprendizaje? Sí, los hay, en eso consiste el tratamiento de la diversidad pero es difícil mantener el ritmo general de la clase respetando los ritmos de cada persona. Esto se me hace muy difícil para lograr el enganche de 20 personas a la vez.

¿Feedback? Pues con algunos temas, como con algunos juegos exitosos, funciona muy bien pero en otros de esos que hay que dar porque lo dice el currículum entiendo que apaguen la consola y les gustaría apagarme a mí.

Si tenemos en cuenta las dinámicas de juego también podremos entender cómo se enganchan a las pantallas y no lo hacen a nuestras asignaturas, pero esto requiere un análisis más complejo. Ahí van esas dinámicas:
  • Recompensa
  • Estatus
  • Logro
  • Expresión (o Auto-Expresión)
  • Competición
  • Altruismo
Respetando los puntos de la Ludificación creo que se pueden mejorar los métodos de enseñanza pero requiere remover todos los cimientos de un modelo de escuela proyectado para la industria y para la mina, no para la ola tecnológica. Escribir este post me ha dado pólvora para otros dos así que un poco de paciencia.

lunes, 29 de abril de 2013

¿Esto va a estallar?


Hoy en el diario virtual Infolibre, el profesor Ignacio Sánchez Cuenca  escribe un artículo titulado ¿Por qué no se produce un estallido social? donde enumera una serie de razones que explican la ausencia de una respuesta por parte de la sociedad. Vayan allí, lean y luego vuelvan, por favor. Para los que no les gusta pinchar en enlaces, un resumen apresurado: hoy hay al menos 5 razones para un estallido social:

1.- Efectos terribles de la crisis (paro, precariedad...)
2.- Políticas salvajes de austeridad.
3.- Reparto injusto de sacrificios con ayudas a la banca y criminalización de los desahuciados.
4.- No hay esperanza. Será un proceso largo y difícil.
5.- El partido en el gobierno es corrupto e ineficaz.

El profesor Sánchez plantea luego otras 5 razones de la pasividad social:

1.- No hay alternativas demasiado claras al capitalismo.
2.- España tiene un buen nivel de desarrollo y una renta per capita buena.
3.- El estado es muy poderoso.
4.- Consecuencias inciertas de una revolución.
5.- Miedo a salir del Euro a pesar de lo mucho que mandan los que mandan en el Euro.

Bueno, hasta ahí podemos estar de acuerdo en lo general pero hay otras muchas razones que se palpan en el ambiente y que se pueden comentar. Las voy a escribir también en plan facilito que hay mucho que leer y poco tiempo:

1.- No tenemos ni idea de cómo se hace una revolución, de cómo desobedecer o montar una buena bronca que sea masiva y efectiva.
2.- Sabemos que si usamos la violencia, primero se nos desacreditará, y luego se nos aplicará una mayor ya que el monopolio de la violencia es del estado con sus policías y ejércitos armados hasta los dientes.
3.- Todo eso de la Bastilla, el palacio de invierno o la sierra Maestra nos suena a historia lejana, es irrepetible y lo de mayo del 68 fue una filfa.
4.- Somos unas cuantas las generaciones que hemos vivido bien, que hemos tenido que luchar poco por nuestros derechos y que sintiendo que el edificio de las conquistas sociales se derrumba, estamos dispuestos a sacrificar gran parte de esos avances por salir indemnes del desastre.
5.- Nos han enseñado a ser cobardes y sumisos, en eso hemos sido muy buenos estudiantes. Para salir de nuestra zona de confort tenemos que ver otra cercana o mientras aguantaremos el chaparrón.

¿Soluciones? Yo como Rajoy y al contrario que Harry Potter, no tengo la varita mágica, pero estar al borde de ese estallido no significa que se vaya a "caer" en él, no se presupone que vaya a ser violento y sobre todo y ante todo, lo más probable es que esperemos que se arregle todo por sí mismo, al más puro estilo del presidente del gobierno y del gobierno en sí. Mientras, podemos hacer muchas cosas, podemos coordinarnos ahora que poseemos estas redes telemáticas, podemos organizar actos noviolentos de denuncia, efectivos y divertidos, podemos plantear alternativas que hagan ver a los poderosos que tienen los pies de barro y nosotros muchos baldes de agua. Podemos y debemos. Como dice una compañera de peleas, BALINDA, se puede. Se debe.



jueves, 28 de marzo de 2013

El ESCRACHE visto por un antimilitarista del KEM-MOC Bilbao



Antes de que se le pusiera nombre en Argentina allí por 1995, las prácticas de “acompañamiento” y presión a terceros ya fueron usadas por otros muchos grupos con diferentes nominaciones. En los años 50 del siglo pasado el activista Saul Alinsky contaba ya entre sus prácticas de rebeldía contra el sistema con algo parecido al escrache actual, con presión a familiares y vecinos pero siempre de una forma noviolenta. Estamos en 2013 y hoy hay leyes escritas y no escritas que penalizan el acoso, los insultos y hasta el acompañamiento, pero a los activistas nunca nos ha dado miedo estar al borde de la legalidad, es más, muchas veces hemos caído en ella para obtener beneficios por la represión que íbamos a sufrir, por ejemplo, aumentar nuestro colchón social. Esta práctica efectuada por la PAH tienen múltiples ventajas y algún que otro inconveniente, y para que estos últimos sean los menos, voy a proponer una serie de puntos basados en la experiencia desobediente que desde hace más de 25 años ha llevado mi grupo.

1.- En todo escrache habrá que evitar la presencia de “infiltrados” que no respondan a la táctica de noviolencia que ha de ser la marca de fábrica de estas acciones. Cualquier lanzamiento de objetos, cualquier insulto subido de tono puede magnificarse y convertirse en titular en cualquier informativo. De ahí a la presencia de escoltas no va a haber nada. Este control de infiltrados no es fácil de hacer pero el grupo de presión no ha de ser muy amplio y todo el mundo tiene que conocer a todo el mundo, y ante todo y sobre todo hay que conocer al que pierde los estribos con facilidad para colocarle lejos del riesgo, creo que se entiende.

2.- Antes de llegar a la concentración delante del portal y en la esfera privada del escrachado sería conveniente una labor informativa en el entorno, en las tiendas y comercios de la zona. Presionar a terceros sin las debidas precauciones, sobre todo a familiares, puede desembocar en rechazo y en pérdida de apoyo.

3.- Ahora podemos llevar a los periodistas en el bolso (antes había que llamarlos y esperar a que vinieran), en forma de teléfono móvil, minicámara o cualquier otro medio para no perder ni un fotograma, así que en todo grupo de escrache tiene que haber no una sino varias cámaras que den fe de lo que allí ocurre. Ellos también nos estarán grabando así que habrá que cuidar las formas, los sonidos y hasta las consignas.

4.- Hablando de consignas, hay que estrujarse el cerebro para dar con la que sea “titular” ese mismo día o al día siguiente, la que acabe repetida hasta por la gente de la calle.

5.- Dos componentes son imprescindibles en cualquier Acción Directa Noviolenta ADN: el humor y no caer en la rutina. Como ya apuntaba Alinsky en los puntos 6 y 7 de sus reglas para desobedientes radicales, la gente que haga escrache se lo tiene que pasar bien y cada acción tiene que ser diferente de la otra para no caer en la rutina.

6.- Como dice Alinsky en su punto 5, hay que hacer caer al presionado en el ridículo porque será algo de lo que es difícil levantarse, por ejemplo, que se queje amargamente de sentirse acosado y a punto de psiquiatra cuando lo único que le ocurre es que tiene una pancarta delante de la ventana de su habitación.

7.- Esto es una carrera de fondo. El escrache puede ser una táctica pero no la única. Hay otras muchas con la categoría ADN que pueden hacer y que deben hacer la presión irresistible. En este link hay 198 a elegir.

8.- No habría que entrar en desmentidos o en trifulcas con la prensa visual, oral o escrita. Lo hecho, hecho está y no hay que dar más explicaciones que las que justifiquen nuestra actitud frente a la situación.

Hasta aquí lo que se me ocurre a vuela pluma. Abajo os dejo las 13 reglas de Alinsky y el link para bajaros un librito muy potente sobre acciones desobedientes. 

Los comentarios son lo más rico de los blogs así que nada de cortarse. Juntos podemos mejorar cualquier táctica, seguro.


Las 13 reglas de Alinsky para desobedientes radicales. LINK de descarga Libro de 206 páginas con licencia Creative Commons.

1.- “El poder no es sólo el poder que tienes, sino el que el enemigo piensa que tienes.” Si tu organización es pequeña, oculta tus números en la oscuridad y arma barullo, para que todo el mundo crea que tienes más seguidores de los que tienes.

2.- “No vayas nunca fuera de la experiencia de tu gente. Cuando una acción o táctica está fuera de la experiencia de tu gente, el resultado es la confusión, el miedo, la amenaza y el colapso de la comunicación“

3.- “Siempre que sea posible, sal fuera de las experiencia del enemigo”. Busca formas de aumentar la inseguridad, la ansiedad y la incertidumbre.

4.- “Haz que el enemigo esté a la altura de su propio libro de reglas”. Puedes matarlos con esto, ya que ellos no son capaces de obedecer sus propias normas, de la misma forma que la iglesia cristiana no puede estar a la altura del cristianismo.

5.- “El ridículo es el arma más potente del hombre”. Es casi imposible contraatacarlo. También enfurece a nuestros oponentes, que entonces reaccionan de forma ventajosa para nosotros.

6.- “Una Buena táctica es aquella que divierte a la gente”. “Si tu gente no se lo está pasando muy bien, hay algo que falla en tu táctica”.

7.- “Una táctica que arrastras demasiado tiempo, se convierte en una carga pesada”. El hombre puede sostener el interés de la militancia en cualquier asunto sólo durante un tiempo limitado.

8.- “Mantened la presión”, con diferentes tácticas y acciones, y utilizad todos los hechos que pueden ocurrir dentro del período [del ataque] para vuestro propósito”.

9.- “La amenaza es usualmente más aterradora que la cosa con que amenazamos en sí”

10.- “La principal premisa para la táctica es el desarrollo de operaciones que mantengan una presión constante sobre nuestros oponentes. Es esta presión incierta la que produce las reacciones de la oposición que es esencial para el éxito de la campaña”

11.- “Si presionas dura y profundamente el tiempo suficiente, el resultado tendrá un resultado inverso. Cada positivo tiene su negativo”.

12.- “El precio de un ataque exitoso es una alternativa constructiva”. “Evita ser atrapado por un oponente o un entrevistador que dice: Eso está bien, pero ¿y tú que harías?”

13.- “Elegid el objetivo, fijadlo, asociadlo a una persona, y llevadlo al extremo”. En las tácticas de conflicto hay ciertas reglas que (debería tenerse en cuenta) son universales. Una de ellas es que la oposición debe ser aislada y fijada. “Cualquier objetivo puede decir siempre “¿por qué te centras en mi cuando existen otros a quienes echar la culpa también? Cuando “fijas un objetivo” tienes que descartar estos argumentos. Después, cuando has aislado y congelado el objetivo y llevas a cabo tu ataque, todos los “otros” salen del armario muy pronto. Se hacen visibles por medio del apoyo que hacen de este objetivo. Uno actúa de forma decisiva sólo en la convicción de que todos los ángeles están en un lado y todos los diablos del otro.

¡Vaya prisa que se han dado! Veremos qué dicen los juristas.

martes, 19 de marzo de 2013

Escribí este artículo dos meses antes del inicio de la guerra de Irak

4-1-2003


Irak. Alea jacta est. La suerte está echada.

Desde que nos bajamos de los árboles, los seres humanos hemos dirimido nuestras cuitas de muy diversas formas, ya sea con diálogo, compartiendo el objeto de la disputa, con un soplamocos o con la guerra. Una simple diferencia de opinión, la ambición o el liderazgo, la escasez de algún recurso o un territorio de caza, pesca o recolección han sido las excusas para organizar enemistades, rivalidades o matanzas, todo muy humano según los antropólogos. Ahora vivimos en tribus más grandes, en estados dotados de unos temibles ejércitos, y así los insultos los hemos sustituido por misiles y las bofetadas por bombardeos. Escalada en el conflicto lo llaman.

Dicen que los que no conocen su historia, están condenados a repetirla, así que un somero repaso nos retrotrae a Troya donde Homero nos cuenta que una guerra se fundamentó en el amor de una mujer, y por resumir, damos un salto a la singular lectura de la historia de algunos líderes del siglo XX, que se creían iluminados ya sea de dios o de alguna idea de raza o territorio, y que justificaron un sinfín de batallas. Vemos pues que los orígenes de cualquier guerra se pueden resumir en unos pocos motivos, la percepción del enemigo, el territorio, la historia, la economía, las etnias, la falta de democracia, la pobreza, las cuestiones ambientales o el más puro militarismo. Casi todas las guerras conocidas hasta nuestros días caben en esa clasificación, pero Bush y sus aliados supuestamente han inventado un nuevo motivo: la guerra preventiva. O sea, se ataca “por si acaso”, “tal vez”, “podría ser que”, vamos que agredo porque me da la gana, porque soy más fuerte, el abusón del planeta, y encima mis amigos me apoyan. Y si la ONU se opone, como no tiene forma de imponer ninguna sanción a los USA y aliados, pues ancha es Castilla.

Mientras, los movimientos ciudadanos algo tendríamos que hacer. Mucha gente piensa que no hay que movilizarse porque va a dar igual, porque van a hacer lo que les dé la gana, y si desplazan 100.000 soldados a unos pocos kilómetros de Irak, será para algo. Por muchas manifestaciones que organicemos, por muchas plataformas que montemos, por muchas cartas, mails encadenados o firmas que acumulemos, a los que mandan, a los de uniforme y a los de traje y corbata, les va a entrar por una oreja, y como no llevan nada dentro de su cabeza, les va a salir por la otra. Pues bien, efectivamente, todas esas movilizaciones pueden servir para poco, pero a veces muchos pocos hacen un algo, y varios algos un mucho, y cuando la marea social se mueve es tan molesta para los que tiene el poder como la negra marea que asola nuestras costas. No es lo mismo atacar con el beneplácito de la sociedad que aplaudiría a los héroes caídos por la patria, que tener un ataque de nervios porque se les llenan las calles de Occidente de muchas personas que no comulgan con su militarismo y su prepotencia.

En la primera guerra del Golfo, aquella tormenta del desierto de infausto recuerdo, los aliados sufrieron 400 muertos, buena parte de ellos víctimas del fuego-amigo. Irak perdió más de 100.000 hombres y se inició en aquel país un embargo económico que ha matado a 800.000 niños en 12 años según datos de la FAO, por no contabilizar las personas que mueren de cáncer gracias al uranio empobrecido de las bombas aliadas. 400 frente a casi un millón; no está mal para la contabilidad de los gobiernos de occidente. Entonces no se sacó la tajada adecuada, y hoy el primer mundo consume más y más petróleo (algunos hasta lo tiran al mar en su incompetencia), así que ahora la oportunidad la pintan calva, o sea, que no se la puede coger por los pelos. Para eso ya tenemos un plan. Derrocamos a Sadam, lo demonizamos adecuadamente, ponemos un gobierno títere como hemos hecho en Afganistán, controlamos sus reservas de hidrocarburos, nos quedamos para vigilar el proceso, y así ya tenemos una cabeza de puente en Asia que además nos surte de gasolina barata. En el proceso tendremos que jugar con fuego, y algunas víctimas habrá, más de ellos que de nosotros, pero las nuestras serán importantes para ver lo malos que eran esos salvajes. Y si no los matan ellos, ya usamos nuestro propio fuego-amigo, todo sea por un buen espectáculo de himnos y banderas. Así fue hace 12 años y estamos en la taquilla de la segunda parte de esta película, que como si de una de cine se tratara, también tiene su campaña de promoción, su estreno, su marketing asociado, y sus secuelas. Protagonistas, los mismos, aquellos primates que antes se daban bofetadas, que después aprendieron a manejar una estaca y que ahora son capaces de lanzar un misil a 1.500 kilómetros del palacio presidencial, y meterlo por una ventana. Eso sí, los simios ahora ya no van desnudos, porque visten buenos paños o relucientes uniformes. Hemos avanzado mucho para llegar al mismo sitio, pero repito, los que no comulgamos con sus ideas, algo tendremos que hacer. Por lo menos quejarnos. No es mucho pedir.

Mikel Ortiz de Etxebarria
Miembro del KEM-MOC Bilbao o de Gerrarik ez! o de STEE-EILAS o un don nadie