miércoles, 5 de julio de 2017

Nuevo reto #blimagen2017, de la mano de Xarxatic

Hace un par de años el ínclito Jordi aka @xarxatic nos propuso que escribiéramos algo sobre una imagen, cualquier cosa que tocase aunque fuera de forma tangencial nuestro quehacer educativo. A mí me sirvió de excusa para resucitar un blog casi mudo, y perpetré un post con mi estilo alocado habitual. Este año también nos propone el mismo ejercicio con otra imagen de esas que pueden significar cualquier cosa, así que vamos a ello.

La imagen:
La reflexión:

En esto de la educación nunca sabemos qué tren coger. Nos hablan maravillas del de la derecha, es rápido, moderno, con wifi, siglo XXI, casi XXII. Ese tren hay que pillarlo YA, hay que venir antes de la hora, pasar controles y después de buscar un asiento adecuado de ventanilla, disfrutar del paisaje o de los vídeos escogidos que nos proyectarán en el trayecto. Bueno, del paisaje igual poco se disfruta porque todo va a pasar a unos 280 km/h, pero lo venden así, qué le vamos a hacer. Este tren nos llevará rápidamente a nuestro destino, llegaremos con tiempo de sobra para asistir a cualquier evento endógamo que se precie, y podremos documentarlo todo con tuits, post, reseñas, fotos, vídeos de corta duración, algunos cuestionarios interactivos y hasta un Quizizz diseñado a la sazón.

Del tren de la izquierda no nos han dado tan buenas referencias. Pinta bastante vintage, se puede coger casi cuando está arrancando, sin filtros, va lento, el paisaje pasa con ritmo parsimonioso, no tiene vídeos y hasta el vagón-cafetería es difícil de encontrar. Mientras que en el otro tren cada vagón es abierto y van unos 40 personas, en este de la izquierda hay compartimentos para unas 6 (mira, ¡como mi seminario!), al más puro estilo del de Hogwarts que transporta a Hermione, a Harry y a Ron. Aquí se pueden establecer conversaciones, bueno, casi es obligatorio porque delante no tienes una pantalla sino una persona, se puede disfrutar del paisaje y comentarlo, no hay wifi y el 4G se corta cada poco, se puede uno dormir en el hombro de otro o montar una juerga del carajo, siempre con la puerta bien cerradita que el interventor se mosquea.

Desde el andén la elección se antoja difícil. ¿Nos apuntamos a la velocidad del de la derecha, o al viaje parsimonioso del de la izquierda? ¿Nos montamos en la modernidad o recuperamos aquellos trayectos donde se hablaba sin prisa y se comentaba el paisaje? Hagamos lo que hagamos, equipaje ligero, ganas de evolucionar y buen ojo, sobre todo buen ojo.

lunes, 3 de julio de 2017

Mientras quede algo que comentar hay que mantener vivo el blog


Ayer me desayuné con una noticia que no me esperaba, con un tuit que anunciaba el cierre de un blog:
Guillermo Dorronsoro es un buen tipo, lo conocí en las Redes y sabe explicar economía a los que nos parece más chino batua que la "ciencia"(?) de los dineros y los bienes materiales. Trabaja en esa uni a la que le tengo un paquete nada disimulado, la de los jesuitas de Deusto, pero siempre me ha parecido una persona afable, implicada, muy didáctica, tiene muchas amigas entre las Doce Miradas y me gustaba cómo sonaba en la radio. Dice que cierra el blog, que los sábados a la mañana ya no escribirá su post esclarecedor de alguna de las arcanas estrategias empresariales que no entendemos. Igual se va al monte, una pasión que compartimos, igual necesita ver que se endereza la gráfica que pone en su blog, la del gasto en I+D, y que luego remonta como las cuestas que nos gusta subir. Guillermo abandona y cada vez que eso pasa, algo se muere dentro de nuestra alma bloguera. Me voy a llorar al otro párrafo.

Yo mismo descuido este querido blog que cumplirá diez años en septiembre y sólo invierto mi tiempo en tuitear o en escribir entradas cortas en Medium, la otra pata de Twitter. Mi yo cascarrabias escribiría más, pero mi procrastinación me puede. Mi yo rebelde se encendería en párrafos cargados de dinamita, pero sólo lanza salvas de fogueo en lo del pajarito, o en Facebook donde rebotan mis tuits para disgusto de mis seguidores. Cada vez que me propongo una periodicidad la incumplo de forma flagrante, sin paliativos. Mira que me pasan cosas al cabo del día en el insti, mira que me digo a mí mismo a diario "de esto tienes que escribir algo", pero nada, la pereza, el estar infoxicado, las relaciones sociales, todo lo que podría escribir se queda en agua de borrajas. Prometo reconducir esta actitud, porque prometer es fácil.

Bueno, pues eso, que Guillermo Dorronsoro abandona la blogosfera, pero espero que siga escribiendo en algún sitio, que siga siendo igual de didáctico y que siga peleando por llevar esa línea de la gráfica a un perfil parecido al que voy a subir este verano en los tresmiles de Pirineos. En cuanto te manifiestes en otro sitio donde te podamos leer o escuchar, silba.