viernes, 30 de noviembre de 2012

Esto iba para Carta al Director de un periódico, pero igual era impublicable


Yo tengo la solución contra la crisis y por lo tanto conozco el sistema para acabar con el paro, la precariedad laboral y con todas las consecuencias que hemos sufrido estos años. No es una salida complicada, no implica grandes sacrificios, es un mecanismo simple pero contundente. Sé que tenía que haber hablado antes, sé que hay mucha gente sufriendo  y que algunas de las situaciones que deja este tsunami financiero son irreparables, pero hasta ahora no he podido pronunciarme. 

Algunos dirán que teniendo la solución a este fenomenal entuerto, sacar provecho económico de su publicación será pan comido, pero no es tan fácil. Otros argumentarán que es incierto, que si fuera así, cualquier otra persona mucho más preparada que yo habría propagado a los cuatro vientos semejante hallazgo, y no les quitaría la razón porque yo de economía no entiendo casi nada. Pero vamos al lío. Para permanecer callado he sufrido la presión de muchos partidos políticos que se han beneficiado de la hecatombe, de insignes economistas que no la vieron venir, de banqueros furibundos, de financieros sin escrúpulos, pero se acabó, voy a hablar. Vaya, sólo me dejan 200 palabras en este diario. Pues otro día será.