martes, 21 de febrero de 2012

La mano que mece la cuna... de la democracia

Estuve siguiendo en streaming lo que ocurría en Atenas, la cuna de la democracia, con un comentarista que hablaba en un inglés macarrónico que hasta yo entendía, mientras las cargas policiales se sucedían y los edificios ardían. Fuera, la batalla de los que tenían poco que perder era muy cruenta, y a la vez dentro del “parlamiento” los representantes del pueblo votaban a favor de las terribles medidas que les imponían desde Europa la gente que maneja el dinero, todo un contraste. En esto de la política parece que funciona algo parecido al paternalismo mal entendido, donde los elegidos para representarte, una vez instalados en el poder, saben lo que te conviene siempre, en cualquier circunstancia, y en esos años de mandato nunca te preguntarán si estás de acuerdo o no con sus decisiones. Al más puro estilo de progenitor autoritario te dirán eso de “cuando seas padre comerás huevos”, y tomarán decisiones que no estaban en su programa electoral, invertirán donde más beneficios les aporte a sus conocidos y asegurarán su futuro y el de sus nietos por generaciones. La mano que mece la cuna de la democracia está cubierta de una manopla de acero que no va a dudar en empuñar cualquier arma para mantener los privilegios en manos de los que siempre han estado. 


Desde la semana pasada algo está pasando en Valencia. Hay violencia policial salvaje contra jóvenes que se quejaban de los recortes en educación que les ha dejado sin calefacción, y parece que los cálculos de los que aplican la doctrina del shock les han salido mal a los gobernantes. Los políticos del PP estaban felices con su mayoría absoluta en España y con esa que sostienen hace muchas legislaturas en la corrupta Valencia, y justo en su laboratorio de recortes, donde más impunes se sentían, ¡zas! unos estudiantes les dan una lección y se manifiestan empuñando sus armas: los libros. La pérdida brutal de imagen de un gobierno sin piedad puede tener consecuencias irreparables en las elecciones de marzo en una Andalucía azotada por el paro, pero que es muy capaz de votar con la nariz tapada a cualquier cosa que no suene a facha. Puede también que ahora se empiece a entender la razón de la inexistencia de la ultraderecha en España. Igual es que se sienten muy bien en el PP y sus vigilantes uniformados con porra y pistola.


Señoras y señores políticos, ahora somos el quinto poder, tenemos cámaras y micrófonos en nuestros bolsos, mochilas y bolsillos, usamos Internet para hacer agitprop y la noticia se expande mucho más veloz que con los medios tradicionales y además sin censura. Queridos gobernantes del mundo civilizado, GAME OVER.