domingo, 27 de septiembre de 2015

Una #blimagen para resucitar el blog.


Dice el bloguero inmisericorde +Jordi Martí que esto de comentar la imagen de arriba puede servir para fomentar la comunicación de mi PLE, pero a mí eso de los PLEs siempre me ha sonado a mamelonada de las gentes de pedagogía, esas personas que se dedican a darnos consejos a docentes que SÍ pisamos las aulas. Esto de la imagen me va a ser útil para despertar este blog que llevaba demasiado tiempo dormido, y no es porque no tenga nada de contar sino que otros menesteres más placenteros me han tenido ocupado, la ley del procrastinador a la quinta potencia. Vamos a ello.

La #blimagen me recuerda a la película Wall-e, sí, la del robot basurero dejado en el planeta mientras la humanidad, o lo que queda de ella, vive en naves ahí fuera. El género humano ha caído en un sedentarismo tan grande que nos ha convertido en gente gorda, inútil, atada a máquinas que velan por todos nuestros caprichos, y que nos han quitado hasta las ganas del contacto físico. Pero...

1.- ¿Estamos muy lejos de eso? 
2.- ¿Somos tan esclavos de la tecnología?
3.- ¿Podríamos vivir sin ella? 

Respuestas: 

1.-: No.
2.-: Sí. 
3.-: Sí y No.

Hace poco leí una novelita juvenil bastante ligera, Blackout, donde se pretende dibujar una sociedad que sufre un Evento Carrington bastante brutote, de forma y manera que todo lo eléctrico se queda frito y nos quedamos sin energía, y por ende, sin toda nuestra sociedad occidental. Tengo del todo claro que el caos se impondría en horas, las ciudades serían ratoneras sin ley y habría que moverse a pie hacia sitios con agua y comida si quieres permanecer con vida. ¿Pero adónde? ¿Cómo? Ya no se trata de tener luz porque el sol sale todos los días, o de poder conseguir agua potable que para un montañero como yo no resultaría especialmente complicado, pero ¿y el resto de la jauría? ¿Sabemos sobrevivir sin tecnología? ¿Tenemos conocimientos suficientes sin poder recurrir a Internet?

Si nos ponemos apocalípticos, cosa muy de docentes, podríamos dibujar un panorama terrible, donde un planeta en crisis no contaría con el conocimiento adecuado para empezar desde cero, y nos daríamos cuenta de qué estamos enseñando y para qué. Es claro que la Educación actual "instruye" para el mundo que tenemos ("educar" se hace en casa), y quizá aún no nos hemos sacudido ese modelo de escuela-mina a golpe de sirena, rendimiento y obediencia. Nuestras generaciones urbanas son casi las primeras que no saben plantar un pimiento, que no tienen ni idea del origen de la leche o de dónde obtener frutos comestibles, así que la cosa está muy negra. Mi aita, de la generación anterior, tampoco tendría mucha idea porque siempre ha sido urbanita, pero mi ama, de un pueblo riojano, algo sabría hacer. ¿Y yo? Pues todo un biólogo que da clases de Ciencias Naturales pero que es un geek desde los años ochenta, directamente me haría caquitas. Sin electricidad, Mamá Natura nos da una patada en el culo y nos devuelve al Medievo, pero mira, podríamos seguir dando clase magistral como ahora, sin tanto cacharrito que necesita voltios para funcionar.

La imagen de ahí arriba está muy exagerada pero avisa de una evolución del género humano que puede ser una involución en toda regla. Miedito.



PS: El libro Blackout está aquí explicado por su autor, que igual tiene una visión un tanto distorsionada de su obra porque no es para tanto. Se puede bajar gratis. Entretiene, sin más.




lunes, 26 de enero de 2015

Visita a la Torre Loizaga en tuits

El sábado 24 de enero de 2015 caímos en la tentación de engrosar una de las movidas del sempiterno Mikel Agirregabiria, una de esos encuentros de bloguers donde los escribientes somos minoría y los invitados mayoría. Casi 100 personas nos acercamos a Galdames donde se encuentra ese mágico lugar que alberga la colección más grande de Rolls-Royces del mundo, un capricho de su difunto dueño, el señor Miguel de la Vía, que hoy es una atracción turística a la vez que una oportunidad de conocer la historia de la zona, y por ende, de Bizkaia.

Pero vayamos a los tuits que marcaron el recorrido y que son más interesantes que mi verborrea:

Dentro frío y coches.
Empieza el festival del humor. Mikel, ¡qué poco serio eres!
Delante del modelo de coche del que Franco tenía tres, quisimos hacer una peineta pero con manoplas no se ve bien:
Y a partir de aquí vino la lección de historia que nos impartió Carlos, y que versó sobre la Torre Loizaga que luego visitamos por dentro, quiénes eran esos señores (él decía Loízaga, con tilde), y desde arriba del todo vimos un par de panorámicas de temblar el imperio mongol.

La primera, de los montes de Triano hasta el Pico de la Cruz:
Y la segunda, con el Eretza, el Ganekogorta y el infame Gallarraga que tiene subidón lo hagas por donde lo hagas:
Creo que si pinchas en ellas las verás más grandes. O no.

Y como todo evoluciona os pongo una del Lamborghini ese amarillo en el que había cola para entrar y el interior de un BMW i8 híbrido que nos presentaron y que costaba sólo 129.000 €. No especificaron el precio del seguro aunque para unos de Bilbao eso es calderilla, vamos, que con lo queda en los botes que ponemos para potear, en un par de meses nos hacemos con dos o tres, debidamente asegurados, claro.

Para acabar la visita hubo una degustación de txakoli y productos de la zona, y nos dieron una bolsa con mucha información turística, todo genial. Gracias a Mikel y a María López-Tapia de la Vía por la invitación.
Luego,  unos cuantos amigos, 2 bloguers y 5 acompañantes (esa era la proporción en la Torre), nos fuimos a comer a Balmaseda. Pero eso es otra historia y merece ser contada en otro sitio.

En definitiva, éxito de organización como "casi" siempre que está Agirregabiria por medio, mucho frío, sitio espectacular y si no te gustan los coches como a mí, y se nota en mis tuits, pues siempre te queda la historia y el paisaje de la zona que es una maravilla. Y es que el Paraíso estuvo aquí, que es de donde expulsaron a Adán y Eva, probablemente por ser giputxis.

Enlaces: Torre Loizaga