domingo, 23 de agosto de 2009

Las formas de gobierno y de desgobierno. Una visión crítica.


Nos afirman con convicción, que esta democracia parlamentaria es el mejor de los gobiernos posibles, que es superior a autocracias, gerontocracias, monarquías, plutocracias, oligarquías, teocracias, meritocracias, anarquías o cualquier otra forma de organización de la vida política y social habida o por haber. Bueno, no voy a enmendar la plana a semejante afirmación pero lo cierto es que muchas veces se tiene la sensación de que se vota a un partido, no a unas personas, para darle carta blanca y que durante 4 años haga lo que quiera, saltándose promesas, programas electorales y aseveraciones hechas incluso la víspera de las elecciones o en los primeros días de gobierno.

Es verdad que a los cuatro años, o puede que incluso antes con una moción de censura al uso, se pueda "regular" a los que nos gobiernan pero lo cierto es que habitualmente una vez depositado el voto en la urna al partido que más te ha convencido con su programa, estás atado de pies y manos a lo que hagan, digan, pacten o dejen en el olvido. Un poco más abajo en el blog tenéis un ejemplo claro y cercano de lo que digo, pero en estos sistemas políticos que tenemos por aquí eso es algo que pasa a menudo. Vayamos por partes, que dijo Grissom.

Voy a poner aquí lo que dice la Wikipedia de una de las formas de gobierno que no he escrito arriba:

Aristocracia (del griego aristos, el mejor y krátos, poder) significa el gobierno de los mejores y define una forma de gobierno en la que el poder soberano radica en un número reducido de personas a los que se les atribuye ser los más calificados tanto para gobernar como para elegir a los gobernantes. La sabiduría o la inteligencia, son los únicos criterios para identificar a las personas que deben gobernar en un sistema aristocrático.

Bien, habitualmente se ha relacionado la Aristocracia con conceptos como "linaje" o "riqueza" pero lo cierto es que en su origen el nombre le venía puesto por lo que significa en griego, el gobierno de los mejores y eso es lo que en pleno siglo XXI no se da ni de lejos.

Para ocupar cualquier puesto en lo público es absolutamente imprescindible tener un curriculum adecuado, títulos, estudios complementarios, pasar unas duras oposiciones donde el ratio puesto/opositor es una fracción muy pequeña, y después estar expuesto a que tus superiores te llamen la atención por bajo rendimiento o por decisiones equivocadas. Para ser político en esta democracia parlamentaria hay que tener.... hay que tener... ¿cara? ¿el apoyo del partido? ¿dinero? ¿tradición familiar? JA!

Muchos de los políticos dirán que lo hay que que tener es "ganas de servir" a la comunidad, cuando habitualmente ellos/as son los que se sirven de su cargo para apartarse de esa comunidad a la que pretenden servir con posesiones, regalos, prebendas y una casa en las afueras. Tenemos claros ejemplos de enriquecimientos súbitos, rentas vitalicias, jugosas comisiones, primas, bonificaciones y dietas a veces más altas que el sueldo oficial. Bueno, si al menos gobernasen adecuadamente, si cumpliesen su trabajo con mimo, justicia, equidad y dedicación, los mejores han de ser pagados de la mejor forma, pero es que no son los mejores.

El retrato robot de un político profesional (hay excepciones, eh!), o sea, de concejal hacia arriba y de muchos liberados en los partidos, así como los cargos de confianza, es el de un "trepa", así, a las claras, alguien que acabó una carrera (si la acabó), que se curtió en un cargo, o en el partido y/o sindicato y alguien que se ganó la confianza del partido para estar en unas listas, en cierta posición a la que llegó pisando cabezas, o no. (Hay una ciudad 184.248 habitantes que tiene un alcalde hace mucho con una trayectoria como la apuntada arriba).

Pero basta de crítica. ¿Hay alternativa? Esto va a sonar terrible viniendo de un ácrata pero no estaría mal experimentar con una aristocracia democráticamente elegida con los instrumentos 2.0 adecuados, es decir, con posibilidad de votar a personas y no a partidos y sujeta a revisión continuamente. Queda muy bien eso de que los políticos profesionales "contraten" a su comité de sabios para enfrentarse a una situación de gobierno, pero ahorraríamos tiempo y dinero si fuesen ya esos sabios los que gobernasen.

Vale, ahora vendrá la "gauche divine" a poner pegas sobre quién y cómo se decide cuál es orientación del gobierno y la cosa sería sencilla si ponemos como base del gobierno de un país, y por lo tanto de obligado cumplimiento para "los aristos", la declaración universal de los Derechos Humanos, de pe a pa, sin dobleces, sin intereses partidistas, sin medias tintas. Pero también vendrán los sociatas, centristas y derechosos a decir que la gente no tiene criterio para elegir a los mejores y que para eso están los partidos. Vale señores, ya han quedado retratados.

De aquí a unos años igual llegamos a la conclusión de que Asimov adivinó la mejor forma de gobierno que era Multivac, la computadora universal que regulaba los designios de la humanidad y que sustituyó a todos los gobiernos.

Y ahora un par de preguntas:

¿Quién programa a Multivac para gobernar con equidad y justicia a 6.700 millones de personas?

¿Cuál es la mejor forma de gobierno en un mundo arrasado por las injusticias, las desigualdades y la tiranía de los poderes económicos?