domingo, 15 de enero de 2012

No me gusta Apple. Y lo explico.


Llevo en esto de la informática desde principios de los años 80 cuando pude disfrutar del ZX Spectrum de un amigo y luego del PC que él tenía en casa, esos de pantalla de fósforo verde. Años después conseguí yo también un ZX Spectrum y con mis primeros sueldos, allí por la primavera de 1988, pude comprarme un PC sencillito. Justo un poco antes de esa época tuve contacto con un Macintosh en la uni de Sarriko, uno de esos cabezones que expulsaban el diskette y me sorprendió su sistema de ventanitas que luego copiaría Microsoft. Desde siempre me ha encantado desarmar cosas, radios, televisiones, relojes... así que cuando me enfrenté al cabezón vi que la cosa no funcionaba con estos inventos de Apple, todo estaba cerrado y bien cerrado y si querías ampliar el ordenador había que ponerle cosas compradas a Apple y sólo a Apple. Luego han pasado muchas cosas, he tenido unos cuantos ordenadores pero, a pesar de tener posibles, nunca he optado por un Apple y más abajo explicaré las razones. Seguro que podremos discutir mucho en los comentarios y así haremos honor al título del blog. A ello vamos.

En este párrafo voy a ensalzar a Apple para luego darle detrás de las orejas. La empresa del difunto Steve Jobs hace aparatitos con mucho diseño, atractivos y dado que su software debe funcionar en su hardware y sólo en su hardware, suelen ir como una seda. Tienen un interface amistoso, fácil de usar aunque seas muy torpe y sus programas de diseño gráfico son lo más de lo más. Sus aparatos tienen una buena vejez, buenas actualizaciones con pocos bugs y el servicio técnico es como el de los PCs, es decir, arreglar poco y cambiar por algo nuevo a la menor duda. Quien posee una de sus maravillas tecnológicas se muestra orgulloso/a de ella, hace ostentación de un producto bien acabado, que le hace su vida mejor y que le convierte en un proselitista de sus maravillas ya sea vía oral o escrita. Algunos llevan hasta el extremo esa actitud y se convierten en fanboys que miran por encima del hombro a todo aquel que no posea lo más de lo más con la marca de la manzana mordida (que rima con podrida). Si lo que quieres es una herramienta que funcione mucho tiempo y que se ajuste a lo que quieres hacer sin experimentar demasiado, y si además tienen una economía holgada para sufragarlo, Apple es lo tuyo. "Y hasta aquí puedo leer".

Ahora el despelleje. Apple es caro, o mejor, como es un producto excelso algunos argumentarán que es caro según con qué lo compares, así que me voy a curar en salud y voy a decir que "no está al alcance de cualquier economía", ni siquiera en sus modelos más normalitos, aunque puedo casi asegurar que Apple no tiene gama baja. Apple es muy incompatible con casi todo y hasta sus conexiones siempre han sido muy exclusivas y hay que comprárselas a ellos. Les ha costado pero al fin, desde que cambiaron sus chips a Intel, pueden hacer rular otro tipo de programas no diseñados específicamente para sus sistema operativos, pero nadie lo hace porque siempre hay un programa, más o menos caro, más o menos barato, que va bien en su sistema. Apple genera en sus poseedores una especie de vitola de "yo puedo permitirme esto y tú no", que resulta ofensiva para el pobre estudiante que ha ahorrado sus 300 € y se puede comprar un PC entero o el tornillo de un Apple, exagerando, por supuesto, no se me alboroten.

Pero todo lo de arriba es soslayable, criticable y hasta defectos menores que sólo a un iconoclasta como yo le podrían importar, así que lo que de verdad me aleja del mundo Apple es que es un sistema cerrado, muy cerrado, tanto en software como en hardware. Habitualmente soy eso que denominan como un "Pringao", un "fontanero informático gratuito" para mis amigos y conocidos que, como no tenían pasta para un Mac, se compraron un PC que hoy les da un problema (ya sea de soft o de hard), o que lo quieren ampliar, o ponerle más memoria o cambiarle la tarjeta gráfica, un disco duro más potente o una tarjeta de red ya que la de la placa madre ha hecho plof!. En un Mac, y no te quiero contar ya en lo último de lo último que son las tablets (sin arreglo de manitas, sean iOS o Android), el servicio técnico a precio de oro es del todo necesario en esos casos, pero en otro tipo de ordenador y con otros sistemas operativos, la fontanería es posible, se pueden reciclar aparatos con facilidad y antes de jubilarlos, con un par de ellos, puedes hacer un apaño y a la vez dar una alegría a alguien que no puede ni comprarse uno de segunda mano. Ya sé que no es un argumento de peso para aquellos que quieren un aparato donde la máxima "a mí me funciona" (¡mira, la misma de la homeopatía y las flores de Bach!), alcanza su máxima presencia, pero es una cuestión de filosofía, de búsqueda del altruismo frente al "mío, mío y sólo mío" de Apple. Será que soy un romántico y que mi tiempo ha pasado, pero mientras que con el precio de tres Macintosh pueda renovar una clase con 12 ordenadores, prefiero que más gente tenga acceso a esta fuente de sabiduría que va asociada a las nuevas tecnologías, a que unos pocos disfruten de una calidad excelsa a precios prohibitivos para la que está cayendo.

PS: No cuestiono aquí la política comercial del mundo informático porque en las mismas fábricas donde explotan a chinos para hacer iPads u otros productos de la manzana, fabrican los componentes para el resto de ordenadores, móviles o cualquier aparato electrónico que aquí consumimos alegremente. Que quede claro, eso sí.