lunes, 29 de octubre de 2007

Un primer tema: las niñas (y los niños) de ahora no leen.



Mentira. Primero porque generalizar está feo y después porque ser irakasle de informatika te hace ver otra realidad que poco tiene que ver con la que otros profes tienen en sus clases. En los últimos años hemos oído mucho esa cantinela que suena a "cualquier tiempo pasado fue mejor": los niños de ahora no leen. Lo cierto es que tal vez no lean como lo hacíamos nosotros, enfrascándonos en un libro, metiéndonos en la trama hasta el punto de tener dudas sobre qué pasaría en la historia que estábamos leyendo cuando cerrásemos el libro. Tal vez tendríamos primero que analizar qué tipo de "pasatiempos" había en nuestra época y cuáles tienen ahora, pero tendríamos que seguir con nuestras propias actitudes como nos recuerda ese anuncio que acaba con la frase "si tú lees, ellos leen" donde por cierto doblan la hoja para marcar la página, ¡qué horror!

A lo que íbamos. En las clases de informática se puede ver la destreza lectora de nuestros peques, eso sí, de ahí a su destreza de entendimiento puede ir un trecho, pero lo cierto es que son capaces de mantener un montón de conversaciones a la vez con la herramienta de chat del correo que obligatoriamente manejan, el de Google. Son capaces de leer en diferentes ventanas diferentes conversaciones y llevar más o menos el hilo de cada una con muy pocos fallos de encaje (la ortografía es otro cantar), pero eso sí, si les dices que busquen un dato entre un montón de párrafos se agotan enseguida. Han aprendido a leer, y lo que es peor, a escribir, al más puro estilo Messenger, esto es, frase corta tras frase corta, que en cuanto aprieto el intro se va al ordenador del otro y que durante un tiempo la tendré ahí para saber de qué va la conversación, pero que al poco rato desaparecerá de mi pantalla. De la memoria hablamos en otro hilo, ¿vale?

Los peques actuales leen, sí, pero a su estilo, a salto de mata, o mejor, a salto de ojo. De vez en cuando hacemos una ginkana de búsquedas en Internet donde tienen que buscar un dato, ser exactos y ágiles, y para ello tienen que trasegar mucha información escrita. Muchas veces San Google les ayuda sobremanera pero las más tienen que hacer un esfuerzo lector, buscar entre tanta paja lo que se les pide, la foto que buscamos, la fecha que necesitamos. Es muy raro que desistan y sobre todo en los últimos cursos de la ESO (15-16 años) se convierte en todo un reto, una aventura en la que compiten con fiereza. Tal vez no lean con la continuidad de nuestros años mozos, tal vez no se sumerjan en un libro como lo hacíamos nosotros, tal vez les cueste concentrarse en un mundo que va a toda velocidad donde lo audiovisual es rápido y efectivo, pero el hecho de leer, de pasar la vista por lo escrito, lo hacen rápido y bien. Y es más, en mi caso lo hacen así tanto en euskera como en castellano.

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