Sociología en el metro de Bilbao. Gratis total.

Llevo ya 4 años yendo y viniendo en metro y nunca he visto un altercado, una discusión a gritos o una mala contestación, claro que a las 8 de la mañana la gente no está para ruidos. A veces me gustaría poder escuchar lo que piensan, no todos a la vez sino uno por uno, saber en qué se afanan, escuchar "vaya, no me he estudiado justo lo que va a caer", "hoy tampoco me apetece ir a trabajar", "¿habré cerrado el gas?", "no sé por qué me ha contestado así", "no soporto al jefe", "¿qué hace ese mirándome tan fijamente?". Me encanta observar los movimientos nerviosos de la gente, ese que se mira una y otra vez el reloj, la que se afana por ver en qué estación estamos como si dudase de que el tren no se haya parado en alguna, la persona que se fija en una y sola en una de las viajeras y piensas que ni con 20 duchas se va a quitar semejante "manoseo de ojos", el que abre cada poco su bolsa temiendo haberse dejado algo, la que no quiere que la miren y pretende ser invisible, la que se exhibe al entrar y al salir, porque ella lo vale, el que no quiere que le mires el periódico gratuito no ya por encima del hombro, sino por la parte contraria a la que está leyendo.
En fin, os propongo un juego: allí donde viajéis, sea el sistema de transporte que sea, contadme lo que veis a diario. No nos hacen falta Ken Folletts, que no escriben tan bien, para demostrar que nosotros también sabemos describir la realidad. Nuestra realidad.
Comentarios
Pos no me habrán "cogío" veces mirando a mis congéneres femeninas, ah!!! y que yo también alguna vez he sido el cazado por esas miraditas esquivas ;-) Las mujeres enseguida se ponen coloradas, jejeje, si es que hay miradas que matan.
Lo importante es saber no incomodar.
Para iniciar la mañana es un buen deporte, en serio.
Aveces sin levantar la vista, cuando noto que se sienta un tio al lado intento imaginar su cara por un instante.Pero vuelvo a lo mio, seguir leyendo.
Me gusta mirar a los que van dormidos, me dan siempre angustia pensando que se pasan de estación, me da ganas de despertarlos, pero por otro lado me gusta verlos dormirse, cabecear, es aveces lo más humano que veo en el metro un hombre o una mujer soñando.
Un día tuve un flechazo en el metro, me baje donde se bajó el tio.Trabajaba en una librería...era igual a De Niro con un egunkaria desplegado de lado a lado del asiento.
Es la mayor locura que he hecho.
quecaro: una historia muy bien contada y lo de bajarse después del flechazo, uyy, me ha ocurrido varias veces, bueno, la intención porque en realidad no sigo la estela del amor de mi vida que se aleja por el andén.
fernandoj: Esas pilladas se solucionan con una sonrisa casi siempre. El que se suele poner colorado soy yo.
Me suele pasarde estar leyendo, y de repente notar que me está mirando alguién, levanto la vista y extraordinariamente caigo sobre los ojos del que me están mirando.
Esto no creo que se pueda explicar.
La historia es real, luego ya le volví a ver más veces, pero un tio que no se da cuenta de estas locuras....tenía que haberse vuelto y decir:"Escucha soy de la izquierda "arrantzale", ¿tú eres de la bofia o qué..?" a lo que yo le hubiera contestado....
Pero esta es otra historia;-)
Pensandolo bien, tenían que llamarse así: la izquierda arrantzale.
Yo cojo el metro a las siete de la mañana y soy la única de mi vagón nacida en la Europa occidental, lo cual lo hace doblemente interesante.
Los sábados por la noche sí que pasan cosas literarias en el metro. Hasta pronto.