
EFE - Valencia - 17/01/2008 17:08
El dibujante de cómics Francisco Ibáñez ha lamentado hoy que la proliferación de videojuegos es una de las causas de la crisis del tebeo al considerar que las consolas "fomentan el miedo de los niños por la lectura". En un encuentro ante 464 estudiantes organizado por la Biblioteca Valenciana, Ibáñez ha mostrado su "gran satisfacción" por ver que todavía hay chicos "que van detrás de un autor de cómic en un momento en que el género está bastante de baja". El autor, en un coloquio previo con periodistas, ha señalado como una de las causas de la crisis del tebeo "la proliferación de consolas y videojuegos que fomentan el miedo de los niños por la lectura" y ha recordado que, con el cómic, "conseguimos que los niños le fueran perdiendo el miedo a las letras". "El día de mañana, todos estos niños tendrán los ojos cuadrados, y no sé qué ocurrirá con la literatura en general dentro de 15 ó 20 años", ha puntualizado.
Buf! Se podría pensar que viniendo de alguien que vive de vender tebeos, es lógica su argumentación. Pero creo que los que trabajamos con adolescentes y vemos de cerca a gente aún más joven, podemos constatar que la lectura no es ninguna pasión para casi nadie. Cada viernes mi aita nos traía dos tebeos, el Pumby para mi hermana (y para mí), y el TBO o el Tiovivo para mí (y para mi aita, claro), y me duraban más o menos lo que hoy me dura un Jueves, es decir, casi nada porque los devoraba. De ahí salté a los libros en cuanto cogí velocidad, y ahora que leo a la velocidad del sonido, sigo devorando cualquier cosa con letras, y hasta escribo pampiroladas en varios blogs.
Mis pequeñuelos de informática en cuanto tienen algo que leer en pantalla, agh!, como lo hacen a salto de mata y en plan Messenger total, pues eso, que se agotan en un párrafo de tres líneas. Como ya dije en otro post, leer leen, pero no parecen disfrutar. Pueden pasarse horas dándole al chateo, leyendo y escribiendo, comunicándose, acercándose hasta casi tocarse virtualmente una tarde, y a la mañana siguiente, de nuevo en las 3D, son incapaces de mirarse. Curioso juego el que se traen.
Al final Ibáñez dice no saber qué ocurrirá con la literatura dentro de unos años y yo tampoco tengo ni idea, pero eso de sentarse o tumbarse y leer un libro, ummm...
...si una máquina me lo puede leer...
...o habiendo otras cosas más interesantes que hacer...
...o ya harán la peli...
Veremos.
Comentarios
No sé qué pasará con la literatura, ni con el cine, ni con... Pero me parece que la evolución de las TIC es imparable, le guste o no a Ibáñez.
También es cierto que se pronosticaba y cantaba que el video iba a matar a la estrella de la radio, y parece que está claro quién está más vivo ¿no?
No recuerdo a mis compañeros de clase locos por la lectura. Sólo unos cuantos se atrevían. A los 16 años me quedé flipado en casa de un amigo al comprobar que no había ni un solo libro. En la mía los había a cientos... y eso que nuestra situación económica era manifiestamente mejorable.
Internet ha aportado otra forma de leer y veo a pocos de mis alumnos tragándose los mamotretos que digeríamos para poder jugar nuestras partidas de rol (vale, si jugábamos con más de treinta años), y ahora les va más el Magic, una especie de juego de cartas sofisticado, con poca letra y mucho de estrategia.
En mi casa pasaba lo mismo que en la tuya, poca pasta y muchos libros, hasta recogidos de la basura. Somos unos abuelos cebolleta, snif!
Iñaki, zuzen zaude, TIC jaun ta jabe, zalantzarik gabe!
Yo también me tragaba los Mortadelos, Tintines y Asterix a mansalva, me hice socio de la biblioteca de Sestao solo para leerlos, luego me pasé a leer a Roald Dahl.
En el caso de mi hermana, mi madre, que es una lectora compulsiva, la ha contagiado y se lee cada libro que ya ya. En el caso de mi hermano ha salido a nuestro padre y solo lee lo que le mandan en la escuela, dice que los tebeos le aburren. En el mío, bueno, yo he cambiado los tebeos de Morta por los mangas de Masamune Shirow, que de letra son parecidos, pero de mayor complegidad argumental, joder que imaginación tiene el tío. Matrix se basó en una de sus obras, Ghost in the shell.
Volviendo al caso de Ibañez, no son solo los videojuegos, ahora se oye mucho lo de, ¡Ya esperaré a que hagan la peli!. No lo negemos, es todo, desde la tele hasta el ordenador, todo está haciendo que la juventud se esté negando a leer nada que sea más largo que un parrafo de Messenger.
pero hay que precisar, no hizo la comunión y se libró de gameboys varias, en casa salvo el ordenata no había play station ni demás.
Le gustó leer porque no había otra...?no sé.
La situación en mi casa economicamente tampoco era boyante, pero había muchos libros.
No sé porqué...
Siempre había libros por todas partes.Hoy también, y encima comics..!!!
Respecto a Mortadelo y Filemón, reconozco que sigo leyéndolos, qué narices. Les debo buena parte de mi curiosidad (preguntaba, como hace hoy el hijo de una compañera de la radio) qué querían decir ciertas expresiones, si los personajes de los cómics representaban a alguien conocido... Con ellos aprendí qué era un gang o el sulfato; reflexioné sobre el origen paródico de El Quijote; me dio por leer sobre las dictaduras de Europa del Este (Tirania = la Rumania de Ceaucescu); supe que había una ciudad en Estados Unidos que se llamaba Los Ángeles y que había organizado unas Olimpiadas...
Y aún hoy, parte de mi humor bebe del humor de los Mortadelos. Quien oyó alguna vez los Pulpos se pudo dar cuenta.
xabiermen: Creo que RPinzón quería decir justo lo que ha explicado debajo, y yo soy de su opinión. Te voy a poner un ejemplo que tiene que ver con algo de lo que soléis adolecer las nuevas generaciones, la capacidad de esfuerzo. Imagínate una carrera donde das un par de pasos rápidos y te paras, tomas aire y repites, dos pasos rápidos y vuelves a parar. Eso es messenger, y por eso cuando os hacemos leer algo que suponga no dar dos pasos sino doscientos, zas! os agotáis.
Nadie duda de vuestra capacidad de lectura, de estar en 10 conversaciones a la vez, pero a veces, para entender algo medianamente complejo hay que concentrarse, coger una velocidad de crucero y leer y leer, y volver sobre lo leído, y entender. Messenger para eso no ayuda, te lo aseguro desde mi perspectiva triple de lector, escritor y chateador, que también lo soy.
JD: Si es que tú tienes a dos culturetas en casa y así ya se puede JAJAJA Ah, y lo "mortadelear" se te ve desde lejos, claro, y es que a ti se te ve desde lejos...
Rajoy farfullaba aquello de "Viva el vino!!!" y yo digo "Viva el comic!!!"
con aquellos tebeos dabas los primeros pasos de la carrera de la lectura pero luego seguías por aquellos libros que incluían una página de ilustraciones a modo de resumen cada cierto número de páginas de texto puro y duro. ¿No te suena Dick Turpin?. Y ya con la carrerilla pasabas a los libros 'normales' de la mano de Julio Verne, por ejemplo. Era una trayectoria progresiva que a mí al menos me enganchó para siempre. Si además tienes la suerte de tener un abuelo que compraba todos los días el periódico, aquella sábana que se llamaba La Gaceta del Norte, se explican algunos de mis vicios.
Yo creía que Jabato y capitán Trueno eran del mismo, porque la historia y los dibujos se parecían, es más, como en otro tebeo salía después el Corsario de Hierro que repetía el modelo de terna de luchadores, el héroe, uno flacucho y uno gordo, y la enamorada novia del héroe, creí que el guionista era el mismo para los tres (seguro que sabes más de eso que yo).
Yo los de Dick Turpin no los caté, pero los primeros de Julio Verne eran aquellos de Bruguera, que cada 3 hojas de texto venía la historia dibujada de forma que podías leer la novela, o bien, leerla-verla más rápido con los dibujos. Así leí por primera vez 20.000 leguas de viaje submarino que fue generando mi gusto por la naturaleza y por las aventuras, con lo misógino que era Julio Verne, por dios!
Y a diario el periódico, claro, que ha sido mi compañero en las comidas porque me tocaba comer solo, pasando hojas entre cucharada y cucharada. Lo que ya escribí alguna vez, que el papel higiénico no tenga letras en forma de relatos cortos es una tontería por eso del respeto a la obra del autor/a. Menos mal que nos queda el Jueves para esos menesteres...
Dick Turpin estaba en la misma colección de Brugera que dices. Era un espadachín británico que tenía un amigo negro que se llamaba Batanero.
Dicen que recordar cosas de la infancia y olvidar las de de antesdeayer es síntoma de senilidad. ¡Socorro!
Por cierto, me auto-doy la bienvenida a tu blog y me lo apunto en el agregador para ver qué haces.
Eso sí, como se te ocurra prohibirle leer, unos cuantos de los lectores del blog y el que subscribe te van a tomar la matricula y puedes darte por amenazado, colega. ;-)
Ongi etorri, bienvenid* al blog.