martes, 13 de noviembre de 2007

Un relato para que elijas... sugerente y sencillo.



ZANAHORIA, HUEVO O CAFÉ


Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.


Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.


La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.


Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?" -"Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.


Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?" Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.


-"¿Cuál eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.


Y tú, ¿cuál de los tres eres?


6 comentarios:

balentxu dijo...

Aupa, Mikel.
La moraleja, creo, es clara: hay que ser café. Pero, ¿no crees que ser café es cosa de unos pocos, de los más fuertes?.
Para mí, la mayoría de la gente somos zanahoria o huevo, incluso llegamos a ser ambas cosas, una seguida de otra. Por fases.
Por una muerte o separación, incluso se podría llegar a la 3ª fase, la del café, aunque sea muy difícil. Por un despido, mientras no se encuentra otro trabajo, lo veo bastante improbable.
Nos leemos y nos vemos.

Javi V dijo...

La primera vez que me hicieron daño fui zanahoria. La segunda fui huevo. A partir de la tercera, trato de ser café. Unas veces salgo más aguado que otras, pero me voy cogiendo el punto. Ya he escrito por ahí que lo mío es cambiar el polvo por brillo o hacer de la necesidad virtud)
(Un secreto: el café también sufre, aunque vaya de digno y de transformador)

mkl dijo...

Respuestas personalizadas:
Balentxu: En esencia de acuerdo contigo estoy (escribo como Yoda, el maestro Jedi). Difícil respuesta es, y aquí la sabiduría del pequeño verde ese tenemos que aplicar: Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes. De aquí a ser café va un huevo, pero yo creo que siendo un poco bíblico, cada día traerá su afán, y responderemos diferente depende de las circunstancias, las fuerzas, los oponentes...

Javi V: Uyy, a mí me han hecho daño más de tres veces y creo que aprendí enseguida a ser diferentes cosas para según qué gente. Con alguna que me hizo daño me hubiera gustado ser huevo, pero muy duro, para sumado a la velocidad que llevara, hacerle un chichón en la cabeza. Lo del brillo por polvo y la viceversa ya me gusta, ya.

Anónimo dijo...

Cuando peor se ponen las cosas aparece, por increíble que me lo parezca, un superman protector que desconozco de entre mí. Se llama coraje. Es como si al mirar a un espejo me tuvieran que presentar a la imagen segura, sosegada y fuerte tan lejana de mis noches de melancolía y soledad (uno se puede sentir muy solo aun estando acompañado).EL café tiñe de un olor vigorizante el agua, es cierto pero si agua no es potable, de buen sabor, acaba reflejándose en la mezcladlos sinsabores de la vida nos hacen mas fuerte( o nos hunden) aunque no creo que para tener un sabor excelente, tengas que morir hervido en el intento. Pienso o he aprehendido a pensar que en la vida no es necesario pagar peaje para merecer ser feliz. Es mas fácil pensar que la vida es pura lucha por sobrevivir, que recibir sus deliciosos frutos como un mero regalo ¿no crees?

sonia dijo...

Puede ocurrir que no seamos de partida nada definido.
El dolor,las separaciones,las perdidas continuas nos van bajando de esos altares donde hemos puesto todos nuestros tesoros.
Ante las perdidas,decepciones actuo de las tres formas: primero me siento herida y soy vulnerable, luego intento volverme un poco más dura y me desengaño del todo.
Al final gracias a la memoria y el tiempo, sobre todo el tiempo intentamos de nuevo hacer borrón y quedar dispuestos para volver a pasar por lo mismo si fuera necesario o por más.
Pasar por situaciones negativas nos da sin quererlo una ventaja, vemos a aquellas personas y hechos que tengan hasta el más mínimo resplandor de bondad en un tiempo relámpago.
Se aprecia más lo positivo por muy pequeño que sea y se aparta lo que veaos más gris también con más rapidez.
Y eso nos hace mejores y hacemos la vida a nuestro alrededor también más agradable.
Más o menos.

mkl dijo...

Querida sonia, mira que suelo ser metete y siempre le tengo que poner un pero a lo que me escriben e incluso a lo que escribo. Pues hoy no, totalmente de acuerdo contigo, hasta demasiado de acuerdo diría yo. Besitos!