jueves, 22 de septiembre de 2016

Las personas no somos binarias. O igual sí.


Llevo muchos años encontrándome en el camino con gente que un día te adora y al día siguiente te odia, que tiene síes y noes categóricos para un montón de temas, que no saben que existen grises y para la que todo es blanco o negro. Vivimos en un mundo dominado por los ordenadores, tanto es así que si un día petara Internet el caos iba a ser magnífico. Los ordenadores o smartphones presentes por doquier, todos esos chips ocultos en nuestras máquinas desde la lavadora hasta el frigorífico, esos, esos sí son binarios. A lo que íbamos, ¿y las personas? Los seres humanos parece que nos hemos contagiado y en el siguiente párrafo voy a poner unos ejemplos. Vamos pues.

Mucha gente necesita pertener a algún grupo, parece que no se sienten a gusto consigo mismos y precisan ser de “algo”, que les puedan decir que son tal o cual, unos colores, una bandera, una patria (un patriota, un idiota… ay, se me escapó). Se es de derechas si eres individualista y sólo piensas en tu culo, y parece que se es de izquierdas si eres altruista y buscas el bien común por encima del tuyo propio; eres de tal equipo y jamás de su rival, al que le deseas los peores resultados; eres de carne o de pescado; eres carnívoro o eres vegano, concebollista o sincebollista… A la gente menuda le enseñamos desde muy peque qué es el éxito y qué es el fracaso, lo de las victorias pírricas ya se lo mostrará la vida, y ya más mayores les enseñamos que el concepto de bien y de mal es absoluto, pero luego les consolamos con frases tirita como “no hay mal que por bien no venga”. En un resumen de un sociata mafioso, enseñamos esto: "Si te mueves, no sales en la foto".

El ciberespacio es un concepto que tiene su origen en lo binario, sí, pero tengo mis dudas sobre si el intelecto humano o los sentimientos funcionan igual, sobre todo estos últimos. Me hace explotar la cabeza esas fijaciones de la gente con sus filias y sus fobias, lo difícil que es que se bajen del burro. Un compañero antimilitarista cuestionado por su falta de criterio con alguna cosa banal, respondió que él unos días se levantaba italiano y otros musical, vamos, que se podría cuestionar hasta el color de sus ojos sin haberse mirado al espejo. Si tanto lo pensado como lo sentido se tiene que ajustar a lo binario, al “sí” categórico o al “no” rotundo, aviados vamos. Deseando estoy que lleguen los ordenadores cuánticos con un sí, un no, un puede, un so y un ni, y nos contagien. O un “no me da la gana pronunciarme, ni decidirme, ni que me clasifiques”. Harto me tenéis.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A si es el ser humano, del todo o del nada, del medio lleno o medio vacío...
Interesante tu lectura.
Muchas gracias.

MiKeL Ortiz de Etxebarria dijo...

Gracias, Anónimo.