Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Lectura

Este verano he subido muchos montes y he recuperado el placer de la lectura.

Imagen
Lo primero, los montes, están abajo del todo, pero empecemos con la lectura. Antes era de lo más recalcitrante, no abandonaba jamás un libro, nunca, si lo empezaba, lo acababa, sin excepción. Eso cambió hace unos años y ahora si un libro no logra engancharme, si no consigue paralizar mi procrastinación nata, pues eso, que lo abandono e inicio una nueva aventura.  Desde aquí quiero recomendar alguno de los que me han mantenido pegado al papel o a la pantalla, ahora más en la segunda que en el primero, y no voy a hacer una crítica exhaustiva porque estoy un poco harto de opiniones que se deshacen en halagos para ciertos libros, series o películas y luego son un verdadero peñazo. Diré lo que me gustó y no me gustó, sin juzgar al autor o autora y sin intentar influir en nadie, cada persona tendrá su gusto y punto. Sapiens. De animales a dioses , de Yuval Noah Harari . Ya he escrito en Medium lo que me pareció desde el inicio, luego el desarrollo del curso académico y sobre ...

"Alex Colt 1. Cadete espacial", un libro juvenil de Juan Gómez-Jurado

Imagen
Lo compré ayer en la Librería Cámara, una clásica de Bilbao, y me ha durado sólo unas horas (es que leo muy rápido). Me gusta cómo escribe Juan, es directo, dibuja detalladamente los personajes y describe bien las escenas. Con lo snob que es el madrileño me temía lo peor en su incursión en la literatura juvenil, porque he disfrutado mucho de sus libros adultos anteriores y sé que sus herramientas suelen ser una buena documentación, una trama medida y personajes muy definidos. Mis precauciones se desactivaron a las pocas páginas, Juan logra engancharte a la historia con sus descripciones y con una trama que pronto logra llevarte hasta el final. Y me paro aquí que no quiero desvelar nada. Las ilustraciones de Fran Ferriz también me han gustado, están puestas en su sitio y alumbran alguna escena, y eso que no son muy luminosas. En resumen, un libro con guiños a la saga de Harry Potter , a  El juego de Ender , a Star Wars y si me apuras, hasta a Los Cinco , que hará las delicias d...

Cómo me enamoré de la lectura y otros cuentos contables (Epílogo)

Imagen
Con este post acabo de momento la aproximación a cómo llegué a apasionarme con la lectura. Después de mi adolescencia viajando en rutilantes naves o en tramas de intriga y terror, una vez devorado El Señor de los Anillos versión Discolibro o Círculo de lectores, tapa rosa y los tres libros juntos, llegaron las novelas de las que ya se hablaba en la tele (!) como El Nombre de la Rosa de Umberto Eco. Lo empecé subiendo en un autobús de la Uni, los inefables Saipal que solían ir petados. Conseguí sentarme en sus asientos naranjas y aquella mañana viajé a la Edad Media de la mano de Adso y Guillermo de Baskerville. En la media hora larga de viaje ya estaba enganchado perdidamente al universo de Eco, y aquel día y el siguiente no me vieron por clase. Ni a una fui. Las descripciones pormenorizadas que algunos se saltaban eran gloria y dulzura para mí, era jugar con los conceptos, escupirme desde las páginas "si me entiendes, eres inteligente". Apuntaba los conceptos arquitectón...

Un inciso. Alkain nos quiere comentar cómo llegó al mundo de la lectura

Imagen
Alkain es una abogada comprometida con mil y un causas a la que conocí en el MOC allí por los lejanos 90. Después de leer esta serie de post que inició el malagueño Ignacio Páez y que continué yo con las primeras tres entregas, Alkain me envió un correo con su vivencia. Le dije que lo reescribiera en un documento y que lo iba a calzar aquí como una aportación más en esta aventura del leer. Y así, tal y como lo ha escrito, espero que lo disfrutéis: Mikel, ¡¡¡es un gusto leerte!!! No solo porque siempre me gusta hacerlo sino porque, en este caso, creo que habría sido la tercera pata de la mesa en la boda donde te encontraste con tu alma gemela en cuestión de lecturas infantiles. La verdad es que durante mi infancia leer fue una de mis mayores fuentes de placer. Lo hacía a diario, con voracidad, no solo novelas, también, y mucho, tebeos, pero cualquier cosa me servía para disfrutar como una enana (periódicos, revistas dominicales, la revista Integral que se compraba mi madre, Cam...

Cómo me enamoré de la lectura y otros cuentos contables (Tercera parte)

Imagen
Sigo con la historia de mi idilio con la lectura, aunque quizá no lo haga en el orden cronológico correcto. Vamos a la década de los 60, a los años finales y con un Mikel con 7 escasos años que ya leía a buena velocidad. Unas circunstancias familiares hicieron que nos tuviéramos que mudar durante una temporada a Basurto, un barrio de Bilbao, a casa de un amigo de mi aita, Benito, lector empedernido desde siempre y hete aquí que debajo de una cama, en esos momentos de exploración que tienen los niños, zas!, me encontré una caja muy alargada llena de... comics! Hazañas Bélicas a saco, una porrada de esos que parecía libritos de Marvel y mucho más. Allí estaba yo, a tan temprana edad, devorando Estela Plateada , Spiderman y mi favorito, Thor (por cierto, la peli no me gustó demasiado). Esos héroes tristes de Marvel, con sus problemas familiares o personales, me comieron el coco. Me encantaban las interjecciones que ponían para ilustrar los golpes ( Tump!, Scratch! ....

Cómo me enamoré de la lectura y otros cuentos contables (Segunda parte)

Imagen
Después de los tebeos que consiguieron enamorarme de la lectura, llegaron los libros, los de verdad, con mucha letra y poco colorín, pero antes aterrizaron otros en casa. Eran de Bruguera y tenían tres páginas de texto y una de dibujos en plan comic, y luego se repetía la cadencia, tres, una, así lo que leías luego lo veías dibujado y muy resumido. Con esos libros empecé mi pasión por Julio Verne que más adelante me llevaría a mis otros idilios con Asimov, Clarke y todos los escritores de ciencia-ficción. No me olvido de otras colecciones que también llegaban a mi casa, a menudo de prestadillo porque dinero había poco, y que devoraba con gusto como Los tres investigadores o algunos relatos de Gustavo Adolfo Becquer o de Edgar Allan Poe que me pusieron los pelos de punta, y que leídos en Treviana, el pueblo riojano natal de mi ama, me hacían tener pesadillas en la vieja casa que crujía. Nunca pude con Enid Blyton y Los Cinco, o con lo que leía mi hermana de Torres de Malory de la mis...

Cómo me enamoré de la lectura y otros cuentos contables (Primera parte)

Imagen
Después del fenomenal relato de Ignacio Páez sobre cómo llegó al mundo de la lectura, el propietario del blog va a tener que esforzarse mucho para estar a la altura. Veamos. En mi casa, mi aitite y mi aita siempre han sido de lectura diaria del periódico, así que cuando veía de tierno infante a esos mayores tan concentrados en pasar la vista por esa carrera de hormigas de tinta, me imaginaba que debía ser interesante lo que allí había. Además, a las tardes y noches, ambos leían novelillas del oeste de un tal Estefanía, así que seguían dándole a ese pequeño vicio. Siendo yo muy pequeño (de edad que de estatura lo he sido siempre), me regalaron el cuento de un indio y yo, con mis tres añitos o así, me quedé con la copla de cuándo había que pasar hoja y lo memoricé, es más, aún me acuerdo: “El indio wachuki, pequeño chikawa, del árbol más alto, hizo su piragua; el arco y las flechas, allí colocó, y en el Río Grande, el niño embarcó” . 9 hojas, 9, con esos textos y unos bonito...

La afición a la lectura y los cómics (o los tebeos)

Imagen
Hace un mes largo estuve en una fabulosa boda en Galicia y allí había mucha gente de la radio. Entre los asistentes encontré a un alma gemela, Ignacio Páez , un malagueño que hablaba mi mismo idioma en cuanto a cultura. Dándole a la sin hueso surgió un tema que nos preocupaba a los dos, la afición a la lectura, cómo encenderla y cómo mantenerla a tempranas edades. Ambos coincidíamos en que los tebeos, los cómics, podían ser una gran puerta de entrada al mundo mágico que hay en los libros y le pedí que escribiera algo sobre el particular. Ignacio ha cumplido y aquí lo traigo, con sus puntos y sus comas: Yo y los cómics Os iba a contar esto de una manera mucho más literaria pero he decidido que no os merecéis que os coma la cabeza, deleitándome mientras saboreo vuestros jóvenes y deliciosos cerebros a cucharadas; por lo tanto voy a ir al grano. Yo era un niño raro… Siempre estaba jugando solo, inventándome batallas con mis guerreros de plástico o incendiando mi dormitorio con caño...